En un comienzo, cuando entramos recién a la unidad de Lecoq me pareció difícil conectar la improvisación que realizamos con lo que habíamos hecho con Decroux y Marceau. La primera clase no podía entrar bien en el juego, no entendía cual era el sentido de ser una cama o una lámpara. Ahora comprendo que si no pude conectarme con el trabajo fue justamente porque no creía en lo que estaba haciendo.
Para Lecoq es muy importante partir desde el silencio, no solo literal, sino mental, lo que genera una apertura a la improvisación. En el trabajo del actor es importante aprender a partir desde el despojo, para lograr entrar en la ficción sin prejuicios. Lo que mueve la improvisación en un principio no es la actuación propiamente tal, sino las reacciones orgánicas. Al estar en presente, la improvisación fluye entorno a la acción y reacción, ya sea individual o grupalmente.
Es interesante que la poética de Lecoq parta desde la observación de la naturaleza. Para los actores es muy importante aprender el método de la observación, no con el fin de simplemente "imitar", sino de encontrar una conexión con el entorno, o más bien recuperar la convicción de que somos parte de la naturaleza, sentimiento que todos hemos perdido a causa de la supremacía de la sociedad individualista a la cual pertenecemos. Puede parecer muy lejano recrear los movimientos de un objeto o un animal, pero la verdad es que a través del cuerpo podemos encontrar que esa forma externa puede resonar en lo humano de nuestro trabajo. Por lo mismo no se trata de imitación, puesto que si interpretamos a una puerta, el trabajo nunca será igual al de otro actor, aunque el referente sea el mismo. Esto se debe a que la traducción corporal de lo que observamos, pasa por la propia experiencia del cuerpo.
En cuanto a la relación con el espacio y la historieta mimada, me atrevo a decir que la poética de Lecoq está relacionada en parte con la dramaturgia del espacio de Ramón Griffero. Si dejamos a un lado las diferencias estéticas, podemos reconocer que ambas teorías utilizan el lenguaje cinematográfico de las diferencias de planos, encuadres multidimensionales y construyen una poética de la narrativa visual por sobre lo literal. En Lecoq, la superposición de planos, los cambios de perspectiva y los cambios en las dimensiones de la escena, construyen un efecto de "cámara subjetiva" que activa la percepción sensorial del espectador.
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