domingo, 18 de mayo de 2014

"El personaje" en Decroux y Grotowski



Tanto en el trabajo de Decroux como en el de Grotowsky es el cuerpo del actor la base para el trabajo. Al partir desde lo concreto, desde la única herramienta que poseemos para comunicar, el trabajo no puede convertirse en simple trabajo físico. Nosotros somos nuestro cuerpo y es por eso que al actuar, sea cual sea nuestro estilo interpretativo, no estamos desligados de nuestras emociones, nuestro carácter o nuestra historia. En el trabajo de estos dos autores, el actor no es "poseído" por un personaje que provenga de una idea exterior, sino que es el cuerpo mismo el que crea otras realidades. El actor debe entrenar su cuerpo, conocerlo bien y trabajar en sus acciones físicas.

Es fácil confundir el trabajo de la estatuaria móvil con simples movimientos técnicos, así como las acciones físicas se pueden confundir con actividades, movimientos o gestos, pero la diferencia está en que el actor debe buscar dentro de sí los impulsos. Con "dentro de sí" me refiero a que la fuerza de la acción proviene del centro del cuerpo, o bien, del tronco. El actor que trabaja desde la periferia (extremidades o rostro) no está tomando en cuenta que en el centro se encuentran los órganos que hacen posible el funcionamiento de su cuerpo y si éstos se ven afectados a través del movimiento, provocando diferentes reacciones orgánicas que llenan la acción de vida. Es difícil comprender algo así en la teoría, pero la verdad es que para comprobarlo basta con experimentar con una rotación, por ejemplo y observar qué sucede al mantener cierta posición durante un tiempo. Es imposible que no nos suceda nada. De seguro algo ocurrirá, pero eso depende de la relación que el individuo tenga con su cuerpo. Grotowski afirma que el trabajo del cuerpo ayuda a descubrir elementos del pasado o evocar recuerdos que ya existen en nosotros. Esto se puede aplicar a la estatuaria, ya que a través de la experiencia de trabajar una forma muy concreta, podemos llegar a evocar sensaciones que están presentes en nosotros mismos, pero que solo se develan a través del trabajo del cuerpo. Al indagar en nuestra propia experiencia podemos encontrar elementos escénicos que sirvan para comunicar al público, no "mostrando" un personaje, sino realizando acciones físicas. Es el público el que construye los personajes a través de lo que logra decodificar al observar el cuerpo de un actor trabajando desde sí mismo.











"Hay una gran diferencia entre el campesino que trabaja con sus manos y el hombre de la ciudad que no ha trabajado nunca con sus manos. Este último tiene la tendencia a hacer más gestos que acciones. Podemos decir que es un hombre que vive dentro de su cabeza."

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